Juan Carlos Guillén
En Maracaibo tiene plaza hasta al perro y, ojo, no tengo nada en contra de estos compañeros peludos, de cuatro patas y menos contra su insigne representante el gran Tsunami.
En efecto, mientras el rescatista cánido, visitaba a la Sultana del Lago, otro acto se llevaba a cabo en sus vísceras, sus entrañas, como parafraseando a Mariátegui.
Un joven escultor, prolífico, Josué Benjamín Figueroa, quien no detiene su creatividad ni por un segundo, y tras esculpir a San José Gregorio, Aparicio y, por supuesto, a Tsunami, cristalizó uno de sus sueños, en una imponente escultura de tres metros de altura, del chico de Rosario.
La pulga argentina, ahora luce gigante en la Vereda del Lago y eso fue suficiente para que se desatase el pandemmoniun de la comisión de envidia, cuyos hilos siempre cosen los trapos de la politiquería, en sus ya manidas redes sociales.
La estatua de Messi llegó en victoria a la Vereda del Lago y de entrada, les marcó gol a los detractores de y por oficio.
Que si Juan Arango, que si Rondón… no, es Messi, el campeón mundial, el ídolo de multitudes, el futbolista más arrecho pues, en fin; lo importante en este caso no es el quien, sino el para qué y el por qué.
El alcalde maracaibero, la tiene clara desde hace mucho tiempo, en tanto el buen vivir de las ciudades. Ha sido Giancarlo Di Martino, quién puso la nota de color en una Maracaibo que anduvo perdida y gris por lustros y desde esos recodos oscuros , precisamente, salen los «echadores de dedo» por y de oficio.
Esta es la razón por la que quedan desenmascadas las malas intenciones. El artista, autor de la obra, recibe dinero por cada venta de sus esculturas y ese recurso, va dirigido hacia las víctimas del doble terremoto de La Guaira, Caracas, Tucacas, Maracay y Valencia.
En consecuencia, no es un tema de gustos, mas bien de pragmática solidaridad: El artista hizo la obra, los trabajadores de la Alcaldía y la Alcaldía, la compraron con fines benéficos y Di Martino la coloca en La Vereda del Lago (¿dónde mejor?), para el disfrute de todas y de todos, sabiendo todas y todos, que esto, también, es la causa de Tsunami.
Después de todo, cuando Messi llegó a Venezuela, precisamente al estadio José Encarnación “Pachencho” Romero de la capital zuliana, para disputar la final de la Copa América 2007 ante Brasil, cayó derrotado 3-0 por goles de Júlio Baptista, Roberto Ayala y Dani Alves.
Estoy casi seguro que no debió haberle quedado un grato recuerdo; entonces, sirva la honra que la ciudad de Udón le hace por carambola, no sólo por ser punta de lanza contra la mala vibra, sino porque con su estatua, se anota un gol de proporciones épicas, a favor de las víctimas del doblete sísmico que retumbó en todos los corazones venezolanos.
Venezuela conjura telúricas emociones y se pinta de esperanza
El Pepazo/Prensa Gobernación Bolivariana del Zulia
Fuente original: Diario Digital El Pepazo https://elpepazo.com
https://elpepazo.com/el-gol-de-messi-en-la-vereda-del-lago/?fsp_sid=62481









